Este tipo de dietas se llevan a cabo para realizar una adaptación a la nutrición normalizada tras una enfermedad o tras un período en el que no se han ingerido alimentos de forma habitual, o cuando el estómago o cualquier otro órgano del sistema digestivo tiene algún daño. Cuando un paciente responde bien a la dieta de líquidos claros, podemos plantear hacer la transición a la dieta líquida completa, cuando tolere bien la completa podremos ir introduciendo los alimentos sólidos blandos hasta empezar con una alimentación común; siempre y cuando no se vea afectada la salud gastrointestinal.
También es posible que necesite seguir una dieta líquida completa por un tiempo después de haberse sometido a una cirugía en el estómago o el intestino. Igualmente, puede ser que necesite hacer esta dieta si está teniendo problemas para tragar o masticar. Si se le receta esta dieta debido a disfagia (problemas para tragar), su patólogo del habla le dará más instrucciones específicas. En ocasiones la dieta líquida completa es un paso entre una dieta de líquidos claros y volver a su dieta regular.
×