Este tipo de dietas se llevan a cabo para realizar una adaptación a la nutrición normalizada tras una enfermedad o tras un período en el que no se han ingerido alimentos de forma habitual, o cuando el estómago o cualquier otro órgano del sistema digestivo tiene algún daño. Cuando un paciente responde bien a la dieta de líquidos claros, podemos plantear hacer la transición a la dieta líquida completa, cuando tolere bien la completa podremos ir introduciendo los alimentos sólidos blandos hasta empezar con una alimentación común; siempre y cuando no se vea afectada la salud gastrointestinal.
Las legumbres, los cereales, el pan o la pasta integral no son los culpables de tus kilos de más. Tus enemigos son los dulces industriales, el pan de molde, los snacks salados (aléjate de la máquina del trabajo), los cereales azucarados y los alimentos refinados. Este tipo de carbohidratos de digestión rápida son los que descontrolan tu IG, es decir tu índice glucémico o nivel de insulina en sangre. SÍ. Toma siempre hidratos en el desayuno y cómelos al medio día (un plato de pasta, arroz o legumbres) si por la tarde vas a hacer ejercicio. Toma legumbres al menos tres veces en semana (su fibra es fantástica para tus intestinos y te quitan el hambre durante horas) y el resto de hidratos mejor integrales, ya que se vierten lentamente al torrente sanguíneo, no producen picos de insulina y no se cumulan en forma de grasa como los refinados. NO. A los hidratos de carbono por la noche. De todo lo que venga envasado y tenga pinta de fast food, olvídate.
También es posible que necesite seguir una dieta líquida completa por un tiempo después de haberse sometido a una cirugía en el estómago o el intestino. Igualmente, puede ser que necesite hacer esta dieta si está teniendo problemas para deglutir o masticar. En ocasiones la dieta líquida completa es un paso entre una dieta de líquidos claros y volver a su dieta regular.
×