Perder peso gracias a un tratamiento con fármacos (pastillas para adelgazar) puede parecer tentadoramente fácil a simple vista. Sin embargo, estos tratamientos son muy agresivos y sin un control médico adecuado existe el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves. El tratamiento con estos fármacos no implica un cambio en los hábitos por lo  que el paciente suele recuperar el peso perdido al finalizar el tratamiento si no se han instaurados hábitos de alimentación correctos. En la mayoría de los casos, una reducción de peso duradera implica siempre un cambio en el estilo de vida: llevar una alimentación sana y equilibrada complementada con suficiente ejercicio físico es la mejor forma de mantener el peso ideal.
La dieta líquida de 7 días no es recomendable realizarla más de esa cantidad de tiempo, y recuerda que si tienes alguna duda o estás cursando por alguna enfermedad, debes consultar a tu médico. Durante la realización de esta dieta depurativa, no hagas una actividad física muy activa, para no sentirte demasiado fatigado, trata de descansar lo máximo posible.
Sin ninguna duda, una de las dietas más populares en todo el mundo. Un sistema basado en diferentes fases que lleva el usuario a través de una serie de reglas a seguir de las que no se puede desviar si lo que quiere es perder peso, adelgazar y tonificar su cuerpo. Todo ello, eso sí, al mismo tiempo que se realiza ejercicio y se ingieren alimentos ricos en fibra y proteínas.
En algo en lo que no van desencaminadas las recomendaciones es que la restricción calórica es la vía para la pérdida de peso. Pero erran en el método, advierte la experta. "Lo primero es hacer una valoración del estado nutricional del paciente. Se deben identificar posibles situaciones fisiológicas o patológicas que requieran tratamiento. Con toda la información, se elabora una dieta adaptada y personalizada. En caso de tener que tratar el sobrepeso, se llevará un control del aporte calórico pero asegurando la calidad de la dieta. Es decir, que exista un equilibrio nutricional".
Hay dos tipos principales de dietas líquidas, según MedlinePlus: la dieta líquida completa y la dieta de líquidos claros. Tu plan de menú variará dependiendo de la dieta líquida que tu médico te haya esbozado basado en tu cirugía o tu diagnóstico. Un menú completo consiste en cualquier tipo de alimento en forma de líquido para que sea fácil de digerir. El menú de líquidos claros gira en torno a los líquidos que son relativamente claros en la naturaleza, como algunos jugos de frutas y caldos de sopa.
Una dieta líquida absoluta se suele usar antes de los análisis, los procedimientos o las cirugías que requieren que no tengas alimentos en el estómago o los intestinos, tal como antes de una colonoscopia. También puede recomendarse como una dieta a corto plazo si tienes ciertos problemas digestivos, como náuseas, vómitos o diarrea, o después de determinados tipos de cirugía.
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