Ya sabemos que comer pescados ricos en ácidos grasos omega 3 (como el salmón o atún) acelera tu metabolismo, además de regular los niveles de azúcar en sangre y reducir otros problemas como la inflamación. Pero algunos estudios han comprobado que estos ácidos grasos también ayudan a reducir la resistencia a la leptina, una hormona que facilita la pérdida de peso.


Esta planta es poseedora de un principio activo que tiene la capacidad de disminuir la sensación de hambre, haciendo creer al cerebro que el ya estamos satisfechos con los alimentos que hemos ingerido. Sin embargo, la web no recomienda que personas con afecciones cardíacas, diabéticas o que padezcan trastornos alimenticios hagan uso de esta pastilla inhibidora del apetito.
Cuando se establece una dieta, con el fin de bajar de peso, se deberá provocar un balance calórico negativo, mediante una restricción en las calorías que introducimos a partir de la dieta. Como contraposición, nuestro cuerpo responderá incrementando la sensación de hambre para solucionar esta circunstancia, empujándonos imperiosamente a buscar este aporte nutricional.

Debes apoyar tu peso en los dedos de los pies. Las manos han de estar debajo de los hombros. El cuerpo, recto, rectisimo. Debes tener cuidado, asegura Sims, de mantener tu núcleo bloqueado, para que se forme una línea recta entre la cabeza, los glúteos y los talones. Vamos, que no muevas ni un músculo. Una vez que tengas dominada la postura, dobla los brazos y baja lo que puedas, y luego vuelve a la posición inicial extendiendo las extremidades superiores.
Ante dietas hiperproteicas como la Dukan, Alcón previene: "La sobreabundancia de proteína, especialmente de origen animal, a la larga genera daño tanto renal como hepático. Produce merma o daño óseo, provocan alteraciones metabólicas como el aumento de la tensión y de los lípidos plasmásticos, y con ellos, de los triglicéridos y el colesterol. El daño que se produce a la salud es irreversible, y mientras tanto, se recupera el peso que se perdió".
Una dieta líquida absoluta se suele usar antes de los análisis, los procedimientos o las cirugías que requieren que no tengas alimentos en el estómago o los intestinos, tal como antes de una colonoscopia. También puede recomendarse como una dieta a corto plazo si tienes ciertos problemas digestivos, como náuseas, vómitos o diarrea, o después de determinados tipos de cirugía.
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