Una dieta líquida clara es un tipo de dieta alterada mecánicamente que incluye solo líquidos sin pulpa, trozos de comida ni sólidos, ni semisólidos; es decir, únicamente líquidos. Pueden ser licuados de frutas pero deben estar colados, así mismo pueden estar endulzados o salados pero no debe haber nada sólido. Puedes hacer zumos naturales como zumo de naranja o arándanos sin colarlos.
Básicamente aquellos que no sólo nos proporcionen grandes cantidades de energía, sino que además lo hagan de forma rápida. Este es el caso del azúcar, las harinas y arroces refinados -presentes en la mayoría de pastas, panes y arroces que consumimos habitualmente, así como refrescos y zumos industriales. Estos productos generan subidas tremendamente rápidas de azúcar en sangre, lo cual estimula una hormona que se llama insulina que actúa introduciendo azúcar dentro de nuestros músculos -lo que a priori podría ser positivo-, solo que cuando la subida de azúcar es brusca y en grandes cantidades esta insulina puede estimular también la entrada de esa energía a otro tipo de células llamadas adipocitos, las cuales están relacionadas con el incremento del tejido graso.
Una dieta líquida absoluta consiste en líquidos claros —como agua, caldo y gelatina regular— que se digieren con facilidad y no dejan residuos sin digerir en el tracto intestinal. El médico puede indicarte una dieta líquida absoluta antes de ciertos procedimientos médicos o si tienes determinados problemas digestivos. Dado que la dieta líquida absoluta no puede brindarte la cantidad suficiente de calorías y nutrientes, no se debe seguir por más de unos pocos días.
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